
El sábado fuimos al museo de la ciencia de A Coruña, situado en algún sitio de la ciudad en la que tienes que subir más de 150 escalones para entrar... está muy bien pensado, ¿no? Eso sí: la vista es espectacular y si no quieres subir escaleras, sólo tienes que escalar al estilo Rodríguez Torres o al estilo Poole... tú eliges.
Una vez dentro del museo te encuentras con muchos botones que tocar. La verdad es que es muy interactivo y además tiene pruebas que son bastante difíciles, aunque divertidas, y que miden todo tipo de cosas: cuál es la longitud del salto, del paso, del brazo, de ti mismo... incluso de tu fémur. Nada más entrar hay una especie de habitación oscura con las paredes blancas y cortinas. Te colocas en la pared y, después de apretar un botón y esperar cinco segundos, emite un fogonazo de luz blanca que te flashea completamente, y que deja en las paredes la silueta de tu sombra. A partir del descubrimiento, podéis imaginaros todas las posturas que cada uno adoptamos. Incluso llegamos a hacer la silueta del típico número del Circo del Sol que parece que una sola persona tiene miles de brazos. Bueníííísimo.
También al principio del museo nos encontramos con una especie de muralla. Mirando hacia arriba se descubre que es el tío más alto del mundo: 2 metros y 72 centímetros de altura. Aun poniendo a Lucas Arbáizar y a Pablo Poole uno encima del otro no alcanza su altura...
Recorriendo el museo uno va probando las distintas actividades propuestas: desde una báscula que mide el agua, las grasas, el azúcar y los minerales... los resultados eran, en muchos casos, esperados... sobre todo con respecto a las grasas...
Había también una especie de prueba en la que se medía la fuerza con la que se chutaba al balón. Como no podía ser de otra manera, Raúl no paró hasta destrozar la puntuación... otros, como Álvaro Pérez, no consiguieron nada...
Pero el juego más entretenido fue el de la relajación. Al grito de Santiago Gemperle Relax, take it easy (emulando al cantante Mika), dos contrincantes medían su fuerza mental para relajarse. El que menos actividad cerebral tenía, ganaba. Hay que destacar a los que más aguantaron: el duelo entre Pepe Torres y Javier Dusmet duró más de diez minutos. Aprovecharon para echarse una buena siesta, y sólo la desconcentración hizo que Pepeto ganase el duelo.
Muchas cosas más pasaron en la visita al museo, pero no hay tiempo para contarlas.
Esto se acaba. Hoy tocan los playoffs. Los mayores del Jara se las verán con Altamira y Codec, mientras que los pequeños se van a la piscina, a retozar un poquito... Hoy se van varios: José Antonio, Miguel Ángel y Nacho Clavería nos dejan ya, pero los que seguimos vamos a aprovechar los tres días que nos quedan al máximo.
Un saludo a todos los del Jara, en especial a Álvaro, que hoy cumple un añito más.
Una vez dentro del museo te encuentras con muchos botones que tocar. La verdad es que es muy interactivo y además tiene pruebas que son bastante difíciles, aunque divertidas, y que miden todo tipo de cosas: cuál es la longitud del salto, del paso, del brazo, de ti mismo... incluso de tu fémur. Nada más entrar hay una especie de habitación oscura con las paredes blancas y cortinas. Te colocas en la pared y, después de apretar un botón y esperar cinco segundos, emite un fogonazo de luz blanca que te flashea completamente, y que deja en las paredes la silueta de tu sombra. A partir del descubrimiento, podéis imaginaros todas las posturas que cada uno adoptamos. Incluso llegamos a hacer la silueta del típico número del Circo del Sol que parece que una sola persona tiene miles de brazos. Bueníííísimo.
También al principio del museo nos encontramos con una especie de muralla. Mirando hacia arriba se descubre que es el tío más alto del mundo: 2 metros y 72 centímetros de altura. Aun poniendo a Lucas Arbáizar y a Pablo Poole uno encima del otro no alcanza su altura...
Recorriendo el museo uno va probando las distintas actividades propuestas: desde una báscula que mide el agua, las grasas, el azúcar y los minerales... los resultados eran, en muchos casos, esperados... sobre todo con respecto a las grasas...
Había también una especie de prueba en la que se medía la fuerza con la que se chutaba al balón. Como no podía ser de otra manera, Raúl no paró hasta destrozar la puntuación... otros, como Álvaro Pérez, no consiguieron nada...
Pero el juego más entretenido fue el de la relajación. Al grito de Santiago Gemperle Relax, take it easy (emulando al cantante Mika), dos contrincantes medían su fuerza mental para relajarse. El que menos actividad cerebral tenía, ganaba. Hay que destacar a los que más aguantaron: el duelo entre Pepe Torres y Javier Dusmet duró más de diez minutos. Aprovecharon para echarse una buena siesta, y sólo la desconcentración hizo que Pepeto ganase el duelo.
Muchas cosas más pasaron en la visita al museo, pero no hay tiempo para contarlas.
Esto se acaba. Hoy tocan los playoffs. Los mayores del Jara se las verán con Altamira y Codec, mientras que los pequeños se van a la piscina, a retozar un poquito... Hoy se van varios: José Antonio, Miguel Ángel y Nacho Clavería nos dejan ya, pero los que seguimos vamos a aprovechar los tres días que nos quedan al máximo.
Un saludo a todos los del Jara, en especial a Álvaro, que hoy cumple un añito más.
2 comentarios:
felicidades alvaro!!!
yo ya me esperaba lo de pepeto y su inactividad cerebral...
un abrazo a todos.
Pavlicic,
no te flipes con 2º de la ESO que son unos paquetes. Los que realmente valen son los de 1º como hemos demostrado en el English Camp. Por cierto, ya estoy preparando el verano Rodríguez ´08.
Pepe
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