Pues eso... un video para preparar el curso que viene. Que lo disfrutéis...
lunes, 18 de agosto de 2008
domingo, 10 de agosto de 2008
Una semana completita...
Durante esta semana hemos hecho unos cuantos planes, que ahora pasamos a contaros... digo, para que lo sepáis... que de eso trata el blog...
Lunes, 4 de agosto
Nos pasamos toda la mañana limpiando un poco el Jara. Primero, y en un alarde de velocidad, Ron y Pablo llenamos siete u ocho bolsas de basura con el contenido de todas las papeleras, incluídas las del patio. Después apareció Javier Dusmet, y desde ese momento nos metimos a fondo con los bichos. El agua del caimán ya no está negra, pero no se si tienen algo que ver los diez litros de amoniaco que echó Galis en su jaula... Por cierto, Galis: puedes estar tranquilo... el barano está en su salsa, como siempre. Xavi: Chuinchui dice que te echa de menos, y le hemos puesto una foto tuya en la jaula.
Martes, 5 de agosto
Fuimos por la tarde a Las Cabañas, donde jugamos al futbito, nos bañamos en la piscina y tuvimos el círculo. Vinieron Pepeto, Nacho Clavería, Boli, Javichu Sotomayor, Ron y los hermanos Herrero. Planaco do los haya... como diría Álvaro... y gran actuación de Boli en el partido...
Miércoles, 6 de agosto
Mañana de arreglos en el Jara. Javichu y Pablo estuvieron arreglando las bicis del Chiringuito. Increíble, pero cierto: funcionan seis.
Jueves, 7 de agosto
Por la tarde fuimos a Claverick's Park, ya sabéis a qué... ninguno resultó gravemente herido... Vinieron Álvaro Pérez, Javichu, Ron y el mismísimo Nacho Clavería. Jugamos un tres para tres, 2º ESO contra el resto... Desde el minuto uno, Javichu y Ron se apoltronaron en las ruinas (dejando a Pablo solo ante el peligro), y recibieron de lo lindo... Sin comentarios... Después de un bañito rápido, fuimos a Las Cabañas para la meditación.
Viernes, 8 de agosto
Esta vez nos tocó ponernos el mono de pintor. La triple va a quedar como nueva. Javichu y Álvaro Alonso estuvieron, codo con codo, espátula con espátula, brocha con brocha, pintando la pared de los ordenadores. Hubo un pequeño problema con la pintura - no estaba Alex para enseñarnos... - y quedó un poco aguada. Guillermo, Xavi: si seguís en la triple el año que viene, que sepáis que nos va a quedar una gran habitación.
Después tuvimos cena fría, de la que se encargó Javichu (trajo de todo, y para 12 personas... no quedó nada...) y peli.
Sábado, 10 de agosto
Excursión a San Esteban de Gormaz, pueblo de los García de Cárdenas. Pues para ya que fuimos Álvaro Alonso, Javichu, los dos residentes del Jara y seis bicis, en una furgo mítica y casi mejor que la nuestra. Allí nos encontramos con Santi Gª de Cárdenas y dos amigos suyos norteamericanos (Noland y Griffind), y nos fuimos a hacer el Cañón de Río Lobos en bici. El trayecto en bastante espectacular, sobre todo por la cantidad de buitres que surcan los cielos esperando a que algún ciclista se la piñe. Hicimos unos 10 km hasta una fuente, pasado el Puente de los Siete Ojos, donde comimos y reposamos un rato. La vuelta no fue tan espectacular: Noland pinchó su bici (las del Jara funcionaron a la perfección - ver "Miércoles, 6 de agosto"), nada más salir. Así que Pablo y Pepe, dejando que los chavales - que iban siguiendo el fuerte ritmo que impuso Santi - pedalearan a saco, fueron andando con la bici pinchada. Intentamos arreglarla y pedimos ayuda, pero la cámara de la rueda era muy vieja y no pudimos hacer nada.
Cuando llegamos a la furgo, nos encaminamos directamente al río, donde nos dimos un bañito, y nos quedamos la mar de bien. Después, vuelta a casa.
Pues estos han sido los planes de esta semana. Aunque ahora nos quedan otras tres para seguir con los arreglos, el deporte, las piscinas y todo lo que se nos ocurra. Un saludo a todos.
Lunes, 4 de agosto
Nos pasamos toda la mañana limpiando un poco el Jara. Primero, y en un alarde de velocidad, Ron y Pablo llenamos siete u ocho bolsas de basura con el contenido de todas las papeleras, incluídas las del patio. Después apareció Javier Dusmet, y desde ese momento nos metimos a fondo con los bichos. El agua del caimán ya no está negra, pero no se si tienen algo que ver los diez litros de amoniaco que echó Galis en su jaula... Por cierto, Galis: puedes estar tranquilo... el barano está en su salsa, como siempre. Xavi: Chuinchui dice que te echa de menos, y le hemos puesto una foto tuya en la jaula.
Martes, 5 de agosto
Fuimos por la tarde a Las Cabañas, donde jugamos al futbito, nos bañamos en la piscina y tuvimos el círculo. Vinieron Pepeto, Nacho Clavería, Boli, Javichu Sotomayor, Ron y los hermanos Herrero. Planaco do los haya... como diría Álvaro... y gran actuación de Boli en el partido...
Miércoles, 6 de agosto
Mañana de arreglos en el Jara. Javichu y Pablo estuvieron arreglando las bicis del Chiringuito. Increíble, pero cierto: funcionan seis.
Jueves, 7 de agosto
Por la tarde fuimos a Claverick's Park, ya sabéis a qué... ninguno resultó gravemente herido... Vinieron Álvaro Pérez, Javichu, Ron y el mismísimo Nacho Clavería. Jugamos un tres para tres, 2º ESO contra el resto... Desde el minuto uno, Javichu y Ron se apoltronaron en las ruinas (dejando a Pablo solo ante el peligro), y recibieron de lo lindo... Sin comentarios... Después de un bañito rápido, fuimos a Las Cabañas para la meditación.
Viernes, 8 de agosto
Esta vez nos tocó ponernos el mono de pintor. La triple va a quedar como nueva. Javichu y Álvaro Alonso estuvieron, codo con codo, espátula con espátula, brocha con brocha, pintando la pared de los ordenadores. Hubo un pequeño problema con la pintura - no estaba Alex para enseñarnos... - y quedó un poco aguada. Guillermo, Xavi: si seguís en la triple el año que viene, que sepáis que nos va a quedar una gran habitación.
Después tuvimos cena fría, de la que se encargó Javichu (trajo de todo, y para 12 personas... no quedó nada...) y peli.
Sábado, 10 de agosto
Excursión a San Esteban de Gormaz, pueblo de los García de Cárdenas. Pues para ya que fuimos Álvaro Alonso, Javichu, los dos residentes del Jara y seis bicis, en una furgo mítica y casi mejor que la nuestra. Allí nos encontramos con Santi Gª de Cárdenas y dos amigos suyos norteamericanos (Noland y Griffind), y nos fuimos a hacer el Cañón de Río Lobos en bici. El trayecto en bastante espectacular, sobre todo por la cantidad de buitres que surcan los cielos esperando a que algún ciclista se la piñe. Hicimos unos 10 km hasta una fuente, pasado el Puente de los Siete Ojos, donde comimos y reposamos un rato. La vuelta no fue tan espectacular: Noland pinchó su bici (las del Jara funcionaron a la perfección - ver "Miércoles, 6 de agosto"), nada más salir. Así que Pablo y Pepe, dejando que los chavales - que iban siguiendo el fuerte ritmo que impuso Santi - pedalearan a saco, fueron andando con la bici pinchada. Intentamos arreglarla y pedimos ayuda, pero la cámara de la rueda era muy vieja y no pudimos hacer nada.
Cuando llegamos a la furgo, nos encaminamos directamente al río, donde nos dimos un bañito, y nos quedamos la mar de bien. Después, vuelta a casa.
Pues estos han sido los planes de esta semana. Aunque ahora nos quedan otras tres para seguir con los arreglos, el deporte, las piscinas y todo lo que se nos ocurra. Un saludo a todos.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Mitos y leyendas...
Parece ser que se ha extendido una historia (verídica o no, da lo mismo) sobre un pequeño altercado ocurrido en Pablo Aranda 16 el pasado fin de semana... Antes de que alguien comience a usar (o abusar) de su imaginación, hemos preferido acallar todos los rumores y publicar la verdad de los hechos, de principio a fin. Esta es la historia (quizá un poco larga, pero así es como realmente fue) narrada a partir de las declaraciones de los testigos presenciales del suceso:
Tras una estupenda cena fría en el Jara, nos disponemos a ver una peli de esas de acción, tiros y explosiones. Arriba, con el aire acondicionado, se soporta muchísimo mejor el tórrido calor que hay en Madrid. Deberían de ser las 10 y pico de la noche cuando alguien llama a la puerta.
Es Pablo el que se levanta a abrir, pensando que sería Guillermo tras una intensa jornada de trabajo. Cual fue su sorpresa cuando, apoyada en la mítica bitácora, se encuentra una señora bastante mayor con una bolsa y un bolso (este último elemento no es nada accesorio, como más adelante se verá...).
- Buenas noches.
- Buenas noches.
La señora le comenta que lleva horas caminando por Madrid y que si la podíamos ayudar. Muy educadamente, Pablo se disculpa y la despide.
Mientras cierra la puerta, disculpándose, la señora comienza a gritar (ya se ve que no estaba muy bien) que no se marchará de ahí hasta que la ayuden.
Cuando Pablo sube arriba, le comenta a Pepe el incidente, y ya está. "Ya se irá"...
Pocos minutos después vuelven a llamar al timbre, esta vez con gran efusividad... Es Pepe esta vez el que acude a la llamada. Según cuenta, no abrió la puerta en ningún momento. Tan sólo miró por la mirilla y se encontró a una señora bastante bajita, mayor, con una bolsa y un bolso (claramente, es la misma señora). Parece ser que la señora estaba realmente alterada: sólo gritaba y gritaba y, eso sí, decía muchos tacos e insultos. Pepe, un poco harto, le dice que o se va o llama a la policía. Pero a la señora le da absolutamente igual. Ella sigue gritando y, además, no se le ocurre otra cosa que arrancar uno de los arbustillos que con tanto mimo a cuidado Galis, y meterlo por la ventana parcialmente abierta de la leonera. "Esto es el colmo", dijo Pepe. Y llamó a la policía explicando lo sucedido.
Parece ser que lo de la plantita ya tranquilizó un poco más a la señora y, por fin, se fue. Aun así, Pepe tomó las debidas precauciones y siguió un poco los movimientos de la señora.
Y ete aquí (o como se escriba), ¡oh curioso destino! un humilde trabajador volvía agotado a su casa, precisamente en la misma acera por donde caminaba una señora bajita, bastante mayor, con una bolsa y un bolso... y muy enfadada. Este es el pensamiento que a nuestro querido abogado se le pasó por la cabeza: "Bueno, no pasa nada. Es una señora, no hace falta que me cambie de acera. Tan sólo bordeo un poco la zona, para que no haya ni un mínimo contacto visual (es bajita, va mirando al suelo...) y por fin llego a casa, que seguro me están esperando con los brazos abiertos y las luces encendidas..."
- Perdone señor...
"Me abordó, yo iba tan tranquilo y de repente se me echó encima - comenta el mismísmo W.R.B., que ha preferido mantener su anonimato-. Me pidió que si por favor le podía ayudar y no sé qué... yo le dije que lo siento, señora, pero ahora mismo no puedo... Entonces empezó a gritar y a insultarme. Pasé de lado y empezó a seguirme, mientras seguía diciendo cosas de mal gusto. Entonces, le dije, también un poco más exaltado, que fuera a Cáritas, que ahí seguro que podían ayudarla... y entonces me atizó con el bolso... me dio un auténtico bolsazo... Fue entonces cuando le dije que iba a llamar a la policía. Con mi experiencia en este tipo de llamadas, marqué el 112. Mientras sonaban los tonos comencé una conversación ficticia con la policía, para ver si así se calmaba la señora. Pero ¡qué va! Más insultos y más tacos. Entonces conseguí pedir a la policía, explicándoles lo que pasaba, que si podían enviar a alguien para que la señora me dejase entrar tranquilamente en casa. Después de dar las gracias correspondientes, me dispuse a lo que, yo creía, sería una larga espera, recibiendo y esquivando bolsazos. Pero no fue así".
A los treinta segundos (más o menos) de la conversación telefónica de nuestro protagonista ocurrió una cosa inesperada. Comenzó a escucharse la sirena de un coche de policía que venía en dirección al lugar de los hechos. Y no sólo eso, si no que detrás de él apareció otro coche patrulla. Después de hacer el típico derrape con freno de mano, de cada uno de los coches salió una patrulla... ¡de cuatro policías! Es decir, que ¡ocho! agentes del orden, con las porras desenfundadas se iban acercando a la señora y al protagonista de esta parte de la historia. Rápidamente, W.R.B. fue a explicar a uno de los policías lo que ocurría. Mientras tanto, la señora se había tranquilizado un poco... aunque lo único que hacía era tomar fuerzas para encararse con los policías, insultarles y ponerles a caldo... a ellos y a parte de sus familias.
Parece que los agentes consiguieron que la señora se fuera. "Está un poco mal de la cabeza", dijo uno de ellos.
Bien, hasta aquí el relato de los hechos que contó W.R.B. Entonces me diréis que puede que lo haya maquillado, que esté exagerando... ¡ocho policías para reducir a una pobre señora! Pues bien. De todo esto fue testigo el mismérrimo Pepe, que desde una de las ventanas pudo observar atentamente todo lo que ocurría.
Bueno, esta puede ser más o menos la historia de lo que ocurrió aquella noche. Si alguien quiere comentar, aclarar o añadir algo, no tiene más que escribir un comentario.
Un bolsazo a todos...
Tras una estupenda cena fría en el Jara, nos disponemos a ver una peli de esas de acción, tiros y explosiones. Arriba, con el aire acondicionado, se soporta muchísimo mejor el tórrido calor que hay en Madrid. Deberían de ser las 10 y pico de la noche cuando alguien llama a la puerta.
Es Pablo el que se levanta a abrir, pensando que sería Guillermo tras una intensa jornada de trabajo. Cual fue su sorpresa cuando, apoyada en la mítica bitácora, se encuentra una señora bastante mayor con una bolsa y un bolso (este último elemento no es nada accesorio, como más adelante se verá...).
- Buenas noches.
- Buenas noches.
La señora le comenta que lleva horas caminando por Madrid y que si la podíamos ayudar. Muy educadamente, Pablo se disculpa y la despide.
Mientras cierra la puerta, disculpándose, la señora comienza a gritar (ya se ve que no estaba muy bien) que no se marchará de ahí hasta que la ayuden.
Cuando Pablo sube arriba, le comenta a Pepe el incidente, y ya está. "Ya se irá"...
Pocos minutos después vuelven a llamar al timbre, esta vez con gran efusividad... Es Pepe esta vez el que acude a la llamada. Según cuenta, no abrió la puerta en ningún momento. Tan sólo miró por la mirilla y se encontró a una señora bastante bajita, mayor, con una bolsa y un bolso (claramente, es la misma señora). Parece ser que la señora estaba realmente alterada: sólo gritaba y gritaba y, eso sí, decía muchos tacos e insultos. Pepe, un poco harto, le dice que o se va o llama a la policía. Pero a la señora le da absolutamente igual. Ella sigue gritando y, además, no se le ocurre otra cosa que arrancar uno de los arbustillos que con tanto mimo a cuidado Galis, y meterlo por la ventana parcialmente abierta de la leonera. "Esto es el colmo", dijo Pepe. Y llamó a la policía explicando lo sucedido.
Parece ser que lo de la plantita ya tranquilizó un poco más a la señora y, por fin, se fue. Aun así, Pepe tomó las debidas precauciones y siguió un poco los movimientos de la señora.
Y ete aquí (o como se escriba), ¡oh curioso destino! un humilde trabajador volvía agotado a su casa, precisamente en la misma acera por donde caminaba una señora bajita, bastante mayor, con una bolsa y un bolso... y muy enfadada. Este es el pensamiento que a nuestro querido abogado se le pasó por la cabeza: "Bueno, no pasa nada. Es una señora, no hace falta que me cambie de acera. Tan sólo bordeo un poco la zona, para que no haya ni un mínimo contacto visual (es bajita, va mirando al suelo...) y por fin llego a casa, que seguro me están esperando con los brazos abiertos y las luces encendidas..."
- Perdone señor...
"Me abordó, yo iba tan tranquilo y de repente se me echó encima - comenta el mismísmo W.R.B., que ha preferido mantener su anonimato-. Me pidió que si por favor le podía ayudar y no sé qué... yo le dije que lo siento, señora, pero ahora mismo no puedo... Entonces empezó a gritar y a insultarme. Pasé de lado y empezó a seguirme, mientras seguía diciendo cosas de mal gusto. Entonces, le dije, también un poco más exaltado, que fuera a Cáritas, que ahí seguro que podían ayudarla... y entonces me atizó con el bolso... me dio un auténtico bolsazo... Fue entonces cuando le dije que iba a llamar a la policía. Con mi experiencia en este tipo de llamadas, marqué el 112. Mientras sonaban los tonos comencé una conversación ficticia con la policía, para ver si así se calmaba la señora. Pero ¡qué va! Más insultos y más tacos. Entonces conseguí pedir a la policía, explicándoles lo que pasaba, que si podían enviar a alguien para que la señora me dejase entrar tranquilamente en casa. Después de dar las gracias correspondientes, me dispuse a lo que, yo creía, sería una larga espera, recibiendo y esquivando bolsazos. Pero no fue así".
A los treinta segundos (más o menos) de la conversación telefónica de nuestro protagonista ocurrió una cosa inesperada. Comenzó a escucharse la sirena de un coche de policía que venía en dirección al lugar de los hechos. Y no sólo eso, si no que detrás de él apareció otro coche patrulla. Después de hacer el típico derrape con freno de mano, de cada uno de los coches salió una patrulla... ¡de cuatro policías! Es decir, que ¡ocho! agentes del orden, con las porras desenfundadas se iban acercando a la señora y al protagonista de esta parte de la historia. Rápidamente, W.R.B. fue a explicar a uno de los policías lo que ocurría. Mientras tanto, la señora se había tranquilizado un poco... aunque lo único que hacía era tomar fuerzas para encararse con los policías, insultarles y ponerles a caldo... a ellos y a parte de sus familias.
Parece que los agentes consiguieron que la señora se fuera. "Está un poco mal de la cabeza", dijo uno de ellos.
Bien, hasta aquí el relato de los hechos que contó W.R.B. Entonces me diréis que puede que lo haya maquillado, que esté exagerando... ¡ocho policías para reducir a una pobre señora! Pues bien. De todo esto fue testigo el mismérrimo Pepe, que desde una de las ventanas pudo observar atentamente todo lo que ocurría.
Bueno, esta puede ser más o menos la historia de lo que ocurrió aquella noche. Si alguien quiere comentar, aclarar o añadir algo, no tiene más que escribir un comentario.
Un bolsazo a todos...
lunes, 4 de agosto de 2008
No estáis solos...
A lo mejor recordáis aquellas frases de Will Smith en su reciente película Soy Leyenda cuando enviaba todos los días a la misma hora un mensaje para todas aquellas personas que hayan sobrevivido a un virus mortal: "me llamo _____ (qué pasa, no me acuerdo del nombre...), y soy un superviviente del virus _____ (no, tampoco me acuerdo...). Quiero hacer un llamamiento a todas aquellas personas que hayan sobrevivido a este virus. Todos los días a esta hora transmito este mensaje por radio a todas las frecuencias. Puedo proveer refugio, comida y seguridad. Estaré aquí todos los días a esta hora (dice el lugar y la hora, pero tampoco me acuerdo...) para todos aquellos que quieran venir por barco o avión. Y recordar... no estáis solos".
Bien, como habréis podido comprobar no es una cita textual, pero lo que importa es la idea. Y sobre todo la última frase. Pues eso. Que no estamos solos. Que esperamos que todos y cada uno de los planes de los distintos socios y preceptores del Jara repartidos por la geografía epañola y el extranjero queden reflejados en este blog. Para ello sólo tienes que mandar un mail a la dirección losveranosdeljara@gmail.com y contar lo que estás haciendo en verano: dónde estás, qué planes estás haciendo, cuándo vuelves, cuántos helados llevas... Por supuesto también esperamos comentarios.
También queríamos hacer un llamamiento a todos los socios recordando que podéis participar en el concurso a la "Postal más hortera". Ya hemos recibido unas cuantas y, la verdad, no están defraudando en absoluto. Si quieres enviar tu postal esta es la dirección:
Jara Club
Pablo Aranda 16
28006 MADRID
aunque ya la sabrás por la canción...
Pues lo dicho, que aquí también iremos colgando las cosillas que vamos haciendo desde Pablo Aranda. Un saludo y recuerdos para todos.
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