Parece ser que se ha extendido una historia (verídica o no, da lo mismo) sobre un pequeño altercado ocurrido en Pablo Aranda 16 el pasado fin de semana... Antes de que alguien comience a usar (o abusar) de su imaginación, hemos preferido acallar todos los rumores y publicar la verdad de los hechos, de principio a fin. Esta es la historia (quizá un poco larga, pero así es como realmente fue) narrada a partir de las declaraciones de los testigos presenciales del suceso:
Tras una estupenda cena fría en el Jara, nos disponemos a ver una peli de esas de acción, tiros y explosiones. Arriba, con el aire acondicionado, se soporta muchísimo mejor el tórrido calor que hay en Madrid. Deberían de ser las 10 y pico de la noche cuando alguien llama a la puerta.
Es Pablo el que se levanta a abrir, pensando que sería Guillermo tras una intensa jornada de trabajo. Cual fue su sorpresa cuando, apoyada en la mítica bitácora, se encuentra una señora bastante mayor con una bolsa y un bolso (este último elemento no es nada accesorio, como más adelante se verá...).
- Buenas noches.
- Buenas noches.
La señora le comenta que lleva horas caminando por Madrid y que si la podíamos ayudar. Muy educadamente, Pablo se disculpa y la despide.
Mientras cierra la puerta, disculpándose, la señora comienza a gritar (ya se ve que no estaba muy bien) que no se marchará de ahí hasta que la ayuden.
Cuando Pablo sube arriba, le comenta a Pepe el incidente, y ya está. "Ya se irá"...
Pocos minutos después vuelven a llamar al timbre, esta vez con gran efusividad... Es Pepe esta vez el que acude a la llamada. Según cuenta, no abrió la puerta en ningún momento. Tan sólo miró por la mirilla y se encontró a una señora bastante bajita, mayor, con una bolsa y un bolso (claramente, es la misma señora). Parece ser que la señora estaba realmente alterada: sólo gritaba y gritaba y, eso sí, decía muchos tacos e insultos. Pepe, un poco harto, le dice que o se va o llama a la policía. Pero a la señora le da absolutamente igual. Ella sigue gritando y, además, no se le ocurre otra cosa que arrancar uno de los arbustillos que con tanto mimo a cuidado Galis, y meterlo por la ventana parcialmente abierta de la leonera. "Esto es el colmo", dijo Pepe. Y llamó a la policía explicando lo sucedido.
Parece ser que lo de la plantita ya tranquilizó un poco más a la señora y, por fin, se fue. Aun así, Pepe tomó las debidas precauciones y siguió un poco los movimientos de la señora.
Y ete aquí (o como se escriba), ¡oh curioso destino! un humilde trabajador volvía agotado a su casa, precisamente en la misma acera por donde caminaba una señora bajita, bastante mayor, con una bolsa y un bolso... y muy enfadada. Este es el pensamiento que a nuestro querido abogado se le pasó por la cabeza: "Bueno, no pasa nada. Es una señora, no hace falta que me cambie de acera. Tan sólo bordeo un poco la zona, para que no haya ni un mínimo contacto visual (es bajita, va mirando al suelo...) y por fin llego a casa, que seguro me están esperando con los brazos abiertos y las luces encendidas..."
- Perdone señor...
"Me abordó, yo iba tan tranquilo y de repente se me echó encima - comenta el mismísmo W.R.B., que ha preferido mantener su anonimato-. Me pidió que si por favor le podía ayudar y no sé qué... yo le dije que lo siento, señora, pero ahora mismo no puedo... Entonces empezó a gritar y a insultarme. Pasé de lado y empezó a seguirme, mientras seguía diciendo cosas de mal gusto. Entonces, le dije, también un poco más exaltado, que fuera a Cáritas, que ahí seguro que podían ayudarla... y entonces me atizó con el bolso... me dio un auténtico bolsazo... Fue entonces cuando le dije que iba a llamar a la policía. Con mi experiencia en este tipo de llamadas, marqué el 112. Mientras sonaban los tonos comencé una conversación ficticia con la policía, para ver si así se calmaba la señora. Pero ¡qué va! Más insultos y más tacos. Entonces conseguí pedir a la policía, explicándoles lo que pasaba, que si podían enviar a alguien para que la señora me dejase entrar tranquilamente en casa. Después de dar las gracias correspondientes, me dispuse a lo que, yo creía, sería una larga espera, recibiendo y esquivando bolsazos. Pero no fue así".
A los treinta segundos (más o menos) de la conversación telefónica de nuestro protagonista ocurrió una cosa inesperada. Comenzó a escucharse la sirena de un coche de policía que venía en dirección al lugar de los hechos. Y no sólo eso, si no que detrás de él apareció otro coche patrulla. Después de hacer el típico derrape con freno de mano, de cada uno de los coches salió una patrulla... ¡de cuatro policías! Es decir, que ¡ocho! agentes del orden, con las porras desenfundadas se iban acercando a la señora y al protagonista de esta parte de la historia. Rápidamente, W.R.B. fue a explicar a uno de los policías lo que ocurría. Mientras tanto, la señora se había tranquilizado un poco... aunque lo único que hacía era tomar fuerzas para encararse con los policías, insultarles y ponerles a caldo... a ellos y a parte de sus familias.
Parece que los agentes consiguieron que la señora se fuera. "Está un poco mal de la cabeza", dijo uno de ellos.
Bien, hasta aquí el relato de los hechos que contó W.R.B. Entonces me diréis que puede que lo haya maquillado, que esté exagerando... ¡ocho policías para reducir a una pobre señora! Pues bien. De todo esto fue testigo el mismérrimo Pepe, que desde una de las ventanas pudo observar atentamente todo lo que ocurría.
Bueno, esta puede ser más o menos la historia de lo que ocurrió aquella noche. Si alguien quiere comentar, aclarar o añadir algo, no tiene más que escribir un comentario.
Un bolsazo a todos...
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10 comentarios:
Claramente, hay que dejar de ver películas de acción y ladykillers, que después nos inventamos historias para hacer el agosto... Desde luego, el pobre Willy se fue a Juniors después de unos días intensos do los haya
¿Y tú quién eres?
Esto pasa porque capi deja pasar a a quien no debe
el bolsazo no me lo quita nadie..., snif, snif....
Sudáfrica será todo lo exótico que querais, pero estas cosas no pasan. No con viejas. Un abrazo.
Esa misma noche estaba tomando algo con uns amigs en la zona de lagasca con juan bravo cuando me llama mi amiga Sara que estaba fuera pero que saliera a buscarla.
Allí que voy y me encuentro que está con una señora bajita con una bolsa y un bolso y automaticamente me viene a la cabeza esta historia que mi padre me acababa de contar que le había sucedido a mi queridísimo hermano mayor.
Nos pide ayuda, respondemos igual que lo que en esta historia habeis relatado y...bolsazo no recibimos pero guapas no nos llamó precisamente.
W.R.B. esto lo tenemos que comentar para confirmar que se trata de la misma señora bajita con una bolsa y un bolso...ya se me había olvidado el incidente...
Besetes,
La hermana de W.R.B.
Muy fuerte, Wonkipure. Te zurran hasta las señoras del barrio de salamanca...
A la próxima granja pienso llevar un bolso y engancharte un par de zorocotrocos, como está mandao.
Saludos
QUE FUERTE VER QUE HABEIS DEJADO A MI SISTER COMENTAR LA JUGADA!!!! TREMENDO!!! A la próxima señora bajita pienso ensartarle el arpón de pesca submarina (no veas que destreza estoy cogiendo con el arma en cuestión) entre bolsazo y bolsazo.
Ale! En un pliki estoy por Madrid. Por cierto, hoy se ha roto el tendón de aquiles Perico Glez-Aller... Creo que mañana le voy a acompañar en la sala de estar con las olimpiadas desde las 8.30 de la mañana...
Abrazos para todos
WRB
P.D.
Ladykillers fue un peliculón. Kapi for president!
P.D.2
Menos anónimos, please!
Yo, Álvaro Rodríguez Torres, presente en esa fatídica noche, doy testimonio de que algo pasó... no lo sé exactamente, yo estaba viendo la peli, mientras la vieja daba bolsazos a WRB... el caso es que hasta que no he visto este artículo del blog, no me había enterado de nada.
No conforme con que te peguen por ahí encima intentas defenderte,de verdad Wonkaka que vas de mal en peor...jajajaja.Un abrazo desde los caballos de Avila
Jaime Otero
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